miércoles, 5 de agosto de 2015

“No se puede analizar una crisis estando en medio de ella.”

Puedo esperar, toda la vida, puedo ver todo lo que pasó, porque no estoy en la crisis.
Cada tanto miro para atrás, y trato de entenderla, y de entenderte.
No puedo, aunque veo las acciones, y trato de analizarlas, no entiendo.
Ni puedo entender mi manera de proceder, ni cada uno de los pequeños accidentes que generaron lo que pasó, todavía no entiendo.
Aunque trato (como todos) mirar hacia adelante, no puedo. Siempre miro hacia atrás.
Siempre.
Busco la manera de salir un poco del agujero que se generó con ese cambio.
Y siempre vuelvo a ese lugar, ESTE lugar, este momento de soledad ácida, de soledad etílica, de soledad pentatónica, de soledad menor… Y empiezo a caer en la crisis, en la sensación de que las cosas pasan porque los caprichos son y no pasan.
Y dudo.
Y siento suavemente la repugnancia, hacia todo aquello que separó la vida de la muerte, y el amor del deseo.
Y escucho, en los silencios y los sonidos de la noche, aquellos reclamos que una vez me hiciste y que nunca escuché, y lloro.
Y espero que nunca leas estas palabras, porque sé que llorarías también, porque conozco tu corazón y tu alma casi tanto como vos la mía, y vas a poder hacerme daño una y otra vez, con cada una de tus armas, esas que yo te di, confiando en que nunca las ibas a usar.
¿Qué ingenuo, no? Siempre estuvo la alarma en mi cabeza diciéndome que no lo haga, y no le hice caso, porque te creí, sabiendo que no debía hacerlo bajo ninguna circunstancia.
Y me vas a seguir  haciendo daño, y yo a vos, hasta el fin de los días.
Y me vas a seguir ayudando, a escribirte estas palabras que nunca vas a leer.

sábado, 18 de octubre de 2014

Por última vez

Las noches están cada vez peor, la soledad se siente como una compañía, inseparable, todo es igual, inútil, aburrido, y se pasa el momento, el día, la hora, los minutos, los segundos... La más triste escena, el fin de algo, la muerte, el desamor, se convierte en una patética y burda representación cómica de la vida.
Por eso tome la decisión, y voy contando los pasos, en la más impasible calma, voy caminando y disfruto de todo lo que conforma este hecho, que va a ser por única vez, un trámite obligado, pero necesario, y liberador, pero va a ser POR ULTIMA VEZ.
Antes de llegar al lugar elegido, decido darme un momento de placer, no creo que sea algo urgente ni me va a demandar mucho tiempo, así que paso por un bar y decido tomar un trago, podría ser la excusa perfecta… Elijo algo fuerte, whiskey con cola, y mientras, miro a la gente pasar.
Despacio, voy sorbiendo la bebida, no está nada mal, podría ser mejor, pero la calidad justifica el precio tan accesible. Pienso, puedo darme el lujo de tomar otro, tengo tiempo, miro el reloj para corroborar que realmente lo tengo, y pido otro. Lo apuro al ver que se acerca la hora, y salgo del bar, camino las escasas 3 cuadras que me separan de mi destino mientras veo como todos caminan apurados, a sus trabajos, o volviendo de ellos.
Siempre creí que la 9 a.m. era la hora justa para empezar algo increíble, y acá me encuentro, terminando algo a tiempo. A ESE TIEMPO.
Es un ciclo, pienso, espero que piensen lo mismo.
No, no va a pasar eso. De ninguna manera va a pasar eso, van a empezar a buscar los motivos,van a empezar que con los problemas en mi familia, que la economía, que las relaciones amorosas, que la vida laboral, que la vida personal.
No.
No es nada de eso.
O tal vez, sí, pero no tengo tiempo ya de ponerme a pensar en esas cosas, claramente ahora no es necesario, así que ya van ¿Cuántos? 150 creo, desde que me bajé del colectivo,y empecé a contar los pasos, y creo que me quedan otros tantos hasta el destino que me espera. O quizá yo sea que lo voy a buscar,pero en este momento es irrelevante, la decisión está tomada.
Llego al lugar y miro la barrera que me detiene,que nos detiene,que los detiene, a aquellos que solo quieren pasar al otro lado y creen que pueden seguir mediocremente.
Y me dan lástima, me dan asco, me dan repulsión, y ganas de que el tiempo pase más rápido.
¿ES QUE ACASO NO SE DAN CUENTA? ¡Dan lástima! ¡Dan pena!
El tiempo pasa lento, pero el momento se acerca cada vez más.
Los segundos transcurren mas lentos,pero transcurren, y el momento ya casi está acá.
Me adelanto mientras escucho la bocina,cierro los ojos y espero.

El tren casi estaba encima mío.